Diseño de la señalización del Parque Río Llobregat

Creación de una nueva identidad gráfica para el Parc del Riu Llobregat. El nuevo diseño combina tradición y simplicidad e incluye monolitos, hitos y columnas de madera de tres alturas.
Imatge del projecte
Jordi Surroca
Ficha técnica
  • Fecha del proyecto:
    Noviembre 2011
    Data inicio de la obra:
    --
    Data fin de la obra:
    --
    Fecha de ejecución:
    Mayo 2012
    Municipio:
    Castellbisbal, Corbera de Llobregat, Cornellà de Llobregat, El Papiol, El Prat de Llobregat, L'Hospitalet de Llobregat, Molins de Rei, Pallejà, Sant Andreu de la Barca, Sant Boi de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Vicenç dels Horts, Santa Coloma de Cervelló
  • Autores:
    Claret Serrahima (Clase bcn)
    Dirección de proyecto:
    Clase bcn y Servicio de espacios fluviales y proyectos especiales del AMB
    Colaboradores:
    Essa punt, SA
Premios y reconocimientos

Bronce en los Premios Laus 2013 en la categoría Gráfica aplicada a espacios.

Descripción

El Parque Río Llobregat es un espacio público formado por el cauce del río y los caminos paralelos de sus márgenes, cuya señalización permite visualizar el espacio protegido. La singularidad y longitud del parque exigen una señalización que propicie el disfrute del río, cruzado por autopistas y repleto de infraestructuras metropolitanas.

El parque fluvial tiene más de 30 kilómetros de longitud, desde el Pont del Diable, en Martorell, hasta su desembocadura en el mar, en El Prat del Llobregat. En la comarca del Baix Llobregat viven más de 800.000 personas que ocupan 486 km2, es decir, una media de 1.644 habitantes por km2. El margen izquierdo del río linda con el término municipal de Barcelona y con el de L'Hospitalet del Llobregat.

El estudio clase bcn, fundado por el diseñador gráfico y activista Claret Serrahima, es el autor de la señalización del Parque Río Llobregat por encargo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). El bagaje de clase bcn al respecto (Serrahima fue autor de la identidad y señalización de los parques naturales de la diputación de Barcelona en los años ochenta) no ha impedido la frescura del proyecto implantado en fase experimental.

La señalización del parque es depositaria del binomio que el crítico Vicenç Altaió atribuye a Serrahima cuando lo describe como "un innovador y un clásico al mismo tiempo" (1).  La señalización enlaza tradición y simplicidad y está formada por monolitos, mojones y columnas de madera de tres alturas, en función de su cometido.

La marca del parque y su señalización

Como si se tratara de una errata, la marca del parque, con tres eles minúsculas, es un juego tipográfico que sintetiza visualmente el curso fluvial con los dos caminos longitudinales que lo acompañan durante todo el recorrido del parque.

El color azul refuerza el curso fluvial y el marrón oscuro, el de los dos caminos paralelos, los márgenes del río. Esta casual contingencia del topónimo Llobregat permite desarrollar un alegre conjunto de pictogramas específicos que recuerdan el lenguaje del escultismo y la recreación de la marca (2).

La señalización fluvial

Los tres monolitos de planta cuadrada disponen la información en dos caras en ángulo recto. En una de las dos caras, la norte, más resguardada de la luz solar, se observa el mapa del conjunto del parque con el punto exacto donde se encuentra la persona que lo observa y, en la cara oeste, la información precisa del lugar. La información incluye un código QR (Quick Response Code, código de respuesta rápida) que permite acceder a la web informativa.

La madera utilizada está etiquetada como de km 0, un distintivo de proximidad, puesto que procede de plantaciones forestales regionales de pino de Oregón o abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), una de las coníferas de más altura.

Las placas son de aluminio con una impresión digital antivandálica, aunque en realidad no han resistido a la despiadada y monótona acción pictórica que basa su ocurrencia precisamente en no respetar ningún frontal público que se encuentre en un lugar no demasiado transitado cubriendo la información con garabatos de discutible interés.

Clase bcn resuelve el reto del encargo por la vía de la simplicidad contenida y la pulcritud gráfica de una cierta belleza, sin pretender ser algo que se clasifique fácilmente como "artístico", pero que permita una identificación de pertenencia.

La contención aligera la presencia de los monolitos y consigue una cierta inmaterialidad visual, pese a la apariencia totémica. La posibilidad de sentarse sobre el hito kilométrico contrasta con el uso por parte de las aves del monolito de más altura como posadero para otear el horizonte.

En resumen, "el río ha mejorado su calidad en los últimos años, ciertamente. Decirlo es importante porque demuestra que si se quiere, se puede". Así lo afirman los autores del estudio más ambicioso y completo del estado del tramo final del río Llobregat (3). La señalización del parque fluvial es un acto formal del poder sobre el territorio, sus límites y fronteras. En este caso, el poder se nos muestra con la cara amable de la autoridad, no la de la mera prohibición. Un enlace entre la ciudadanía, la autoridad y un espacio rescatado para el disfrute en comunidad al ser un bien común.

Jordi Bigues, periodista


Notas

(1) Claret Serrahima de cap a peus. Disseny gràfic fet des de Barcelona. Más de cien trabajos del diseñador y activista cultural Claret Serrahima, con su estudio clase bcn. Recoge, dividido en cuatro capítulos, desde el diseño más conceptual y estratégico al más libre e irreverente de un creador hiperactivo. Varios autores. Catálogo de exposición. Comisario: Óscar Guayabero. 132 páginas. Actar / Arts Santa Mònica. Barcelona, 2011.

(2) Consulta a la web del parque, enero de 2013. http://www.parcriullobregat.cat/multimedia/Dossier_ Freemed_-_CAT.pdf

(3) El Baix Llobregat. Història i actualitat ambiental d'un riu. Narcís Prat y Enric Tello, dirección y coordinación. Centro de Estudios Comarcales del Baix Llobregat. Estudio socioecológico del tramo final del río. Edición de gran formato e ilustrada. 286 páginas. Barcelona, 2005.